Parece que, de repente, Tabita se enfermó y murió. De acuerdo con la costumbre de la época, la lavaron para el entierro y la colocaron en la habitación de la planta alta de una casa, probablemente la suya. Como en Oriente Medio suele hacer mucho calor, los funerales tenían que celebrarse el mismo día de la muerte o al día siguiente.