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Reflejemos la actitud mental de CristoLa Atalaya 2000 | 1 de septiembre
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Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno para la edificación de este.
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Reflejemos la actitud mental de CristoLa Atalaya 2000 | 1 de septiembre
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6. ¿Cómo podemos imitar el modo de reaccionar de Jesús ante la oposición y el oprobio?
6 Otra característica sobresaliente de Jesús fue su modelo siempre positivo de pensamiento y acción. Nunca permitió que la actitud negativa de los demás influyera en su buena actitud para servir a Dios; y nosotros tampoco debemos permitirlo. Cuando se le rechazó y persiguió por adorar a Dios con fidelidad, Jesús aguantó pacientemente y sin quejarse. Sabía que los que intentaran agradar a su prójimo en ‘lo que era bueno para su edificación’ deberían esperar oposición de este mundo incrédulo y falto de comprensión.
7. ¿Cómo demostró Jesús su paciencia, y por qué deberíamos hacer nosotros lo mismo?
7 Jesús también demostró la debida actitud de otras maneras. Nunca se impacientó con Jehová, sino que esperó pacientemente el cumplimiento de Sus propósitos (Salmo 110:1; Mateo 24:36; Hechos 2:32-36; Hebreos 10:12, 13). Jesús tampoco perdió la paciencia con sus seguidores, a quienes dijo: “Aprendan de mí”. Ahora bien, como era “de genio apacible”, su instrucción tenía un efecto edificante y reconfortante, y como era “humilde de corazón”, nunca se comportaba de manera pomposa ni presuntuosa (Mateo 11:29). Pablo nos anima a imitar estos aspectos de la actitud de Jesús cuando dice: “Mantengan en ustedes esta actitud mental que también hubo en Cristo Jesús, quien, aunque existía en la forma de Dios, no dio consideración a una usurpación, a saber, que debiera ser igual a Dios. No; antes bien, se despojó a sí mismo y tomó la forma de un esclavo y llegó a estar en la semejanza de los hombres” (Filipenses 2:5-7).
8, 9. a) ¿Por qué requiere esfuerzo cultivar una actitud altruista? b) ¿Por qué no debemos desanimarnos cuando no imitamos bien el modelo que nos puso Jesús, y cómo fue Pablo un buen ejemplo a este respecto?
8 Es fácil decir que queremos servir a los demás y anteponer sus necesidades a las nuestras. Pero un examen sincero de nuestra actitud mental puede revelarnos que el corazón no siempre está dispuesto a hacerlo. ¿Por qué no? Primero, porque hemos heredado las tendencias egoístas de Adán y Eva; segundo, porque vivimos en un mundo que fomenta el egoísmo (Efesios 4:17, 18). Cultivar una actitud altruista a menudo significa adoptar un modelo de pensamiento contrario a nuestra naturaleza imperfecta innata, lo cual requiere determinación y esfuerzo.
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