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La hospitalidad cristiana en un mundo divididoLa Atalaya 1996 | 1 de octubre
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y tender la mano a los que sirven a Jehová en compañía nuestra. Es indispensable que sigamos este consejo: “Nosotros, por lo tanto, estamos obligados a recibir hospitalariamente a tales personas, para que lleguemos a ser colaboradores en la verdad”. (3 Juan 8.) Mostrar hospitalidad a los merecedores, hasta donde las circunstancias lo permitan, es beneficioso de dos maneras: tanto para el que da como para el que recibe. Ahora bien, ¿quiénes se cuentan entre los merecedores a quienes hemos de “recibir hospitalariamente”?
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La hospitalidad cristiana en un mundo divididoLa Atalaya 1996 | 1 de octubre
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“Nosotros, por lo tanto, estamos obligados a recibir hospitalariamente a tales personas, para que lleguemos a ser colaboradores en la verdad.” (3 JUAN 8.)
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