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Se lleva a término la cólera de DiosApocalipsis... ¡se acerca su magnífica culminación!
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Y los hombres fueron chamuscados con gran calor, pero blasfemaron contra el nombre de Dios, que tiene la autoridad sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria”. (Revelación 16:8, 9.)
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Se lleva a término la cólera de DiosApocalipsis... ¡se acerca su magnífica culminación!
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Después de la I Guerra Mundial, los gobernantes de este mundo formaron la Sociedad de Naciones en un esfuerzo por resolver el problema de la seguridad mundial, pero esto fracasó. Por eso, se trataron otros tipos de gobernación experimentales, como el fascismo y el nazismo. El comunismo continuó en expansión. En vez de mejorar la situación de la humanidad, los gobernantes que eran como un sol en estos sistemas empezaron a ‘chamuscar a la humanidad con gran calor’. Guerras locales en España, Etiopía y Manchuria fueron preludio de la II Guerra Mundial. La historia moderna indica que los dictadores Mussolini, Hitler y Stalin fueron responsables, directa e indirectamente, de la muerte de decenas de millones de personas, entre ellas muchas personas de sus propias naciones. Más recientemente, conflictos internacionales o civiles han ‘chamuscado’ a la gente de países como Vietnam, Kampuchea, Irán, el Líbano e Irlanda, así como a la de países latinoamericanos y africanos. Añádase a esto la lucha continua entre las superpotencias, cuyas horrendas armas nucleares pueden incinerar a toda la humanidad. En estos últimos días la humanidad ciertamente ha sido expuesta a un “sol” chamuscador, sus gobernantes injustos. El derramamiento del cuarto tazón de la cólera de Dios ha señalado directamente a estos hechos históricos, y el pueblo de Dios los ha proclamado por toda la Tierra.
14. ¿Qué han enseñado consecuentemente los testigos de Jehová que es la única solución para los problemas de la humanidad, y cómo ha respondido la humanidad en general?
14 Consecuentemente los testigos de Jehová han enseñado que la única solución para los desconcertantes problemas de la humanidad es el Reino de Dios, mediante el cual Jehová se propone santificar su nombre. (Salmo 83:4, 17, 18; Mateo 6:9, 10.) Sin embargo, la humanidad en general no ha prestado oídos a esta solución. Muchos que rechazan el Reino también blasfeman contra el nombre de Dios, tal como lo hizo Faraón cuando rehusó reconocer la soberanía de Jehová. (Éxodo 1:8-10; 5:2.) Puesto que no se interesan en el Reino Mesiánico, estos opositores optan por sufrir bajo su propio “sol” tórrido de opresiva gobernación humana.
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