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Se le aplasta la cabeza a la SerpienteApocalipsis... ¡se acerca su magnífica culminación!
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Y lo arrojó al abismo, y lo cerró y lo selló sobre él, para que no extraviara más a las naciones hasta que se terminaran los mil años. Después de estas cosas tiene que ser desatado por un poco de tiempo”. (Revelación 20:1-3.)
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Se le aplasta la cabeza a la SerpienteApocalipsis... ¡se acerca su magnífica culminación!
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A este infame devorador, engañador, difamador y opositor se le encadena y se le arroja “al abismo”, que entonces se cierra y sella bien ‘para que él no extravíe más a las naciones’. Satanás queda en el abismo por mil años, durante los cuales no tendrá más influencia en la humanidad que la que pudiera tener un prisionero confinado a un calabozo profundo. El ángel del abismo quita por completo a Satanás de todo contacto con el Reino de la justicia. ¡Qué alivio para la humanidad!
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Se le aplasta la cabeza a la SerpienteApocalipsis... ¡se acerca su magnífica culminación!
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¿Estarán activos Satanás y sus demonios mientras se hallen en el abismo? Pues bien, recuerde a la bestia salvaje de color escarlata que tenía siete cabezas y que “era, pero no es, y, no obstante, está para ascender del abismo”. (Revelación 17:8.) Mientras estaba en el abismo, ‘no era’. Estaba fuera de acción, inmovilizada, prácticamente muerta. Algo semejante le sucedió a Jesús; el apóstol Pablo dijo: “‘¿Quién descenderá al abismo?’, esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos”. (Romanos 10:7.) Mientras estuvo en aquel abismo, Jesús estuvo muertoa. Por eso, es razonable concluir que Satanás y sus demonios estarán en un estado de inactividad semejante a la muerte durante los mil años en que estén en el abismo.
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