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¿Está en el libro de la vida su nombre?Apocalipsis... ¡se acerca su magnífica culminación!
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Hazte vigilante, y fortalece las cosas restantes que estaban a punto de morir, porque no he hallado tus hechos plenamente ejecutados delante de mi Dios.
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¿Está en el libro de la vida su nombre?Apocalipsis... ¡se acerca su magnífica culminación!
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Los ancianos de Sardis tienen que recordar el gozo que experimentaron al principio cuando aprendieron la verdad, y las bendiciones que recibieron entonces. Pero ahora están muertos en cuanto a actividad espiritual. Porque les faltan obras de fe, su lámpara, la congregación, tiene una llama vacilante. Años antes, el apóstol Pedro escribió a las congregaciones de Asia (lo que quizás incluía a Sardis) que cultivaran aprecio a las gloriosas buenas nuevas que los cristianos habían aceptado y que habían sido declaradas “con espíritu santo enviado desde el cielo”... como lo representaban los siete espíritus de la visión de Juan. Pedro también les recordó a aquellos cristianos asiáticos que pertenecían a ‘una raza escogida, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo para posesión especial, para que declararan en público las excelencias de aquel que los había llamado de la oscuridad a su luz maravillosa’. (1 Pedro 1:12, 25; 2:9.) El meditar sobre esas verdades espirituales ayudará a la congregación de Sardis a arrepentirse y ‘fortalecer las cosas restantes’. (Compárese con 2 Pedro 3:9.)
5. a) ¿Qué le sucedió al aprecio de los cristianos de Sardis? b) ¿Qué sucederá si los cristianos de Sardis no responden al consejo de Jesús?
5 En este punto su aprecio y amor a la verdad son como un fuego que casi se ha extinguido. Solo unas cuantas brasas siguen fulgurando.
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¿Está en el libro de la vida su nombre?Apocalipsis... ¡se acerca su magnífica culminación!
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Con el principio del día del Señor no terminó la necesidad de que el cristiano estuviera alerta. Jesús, en su gran profecía sobre “la señal cuando todas estas cosas estén destinadas a alcanzar una conclusión”, dio una firme advertencia: “Respecto a aquel día o la hora, nadie sabe [...] Sigan mirando, manténganse despiertos, porque no saben cuándo es el tiempo señalado. Pero lo que les digo a ustedes, a todos lo digo: Manténganse alerta”. (Marcos 13:4, 32, 33, 37.) Sí, hasta esta misma hora cada uno de nosotros, seamos de los ungidos o de la gran muchedumbre, tiene que mantenerse alerta y luchar contra deslizarse hacia el sueño espiritual. Cuando venga de súbito “como ladrón en la noche” el día señalado por Jehová, que se nos halle completamente despiertos para recibir un juicio favorable. (1 Tesalonicenses 5:2, 3; Lucas 21:34-36; Revelación 7:9.)
8. ¿Cómo ha estimulado hoy la clase Juan al pueblo de Dios a mantenerse vivo en sentido espiritual?
8 La misma clase Juan de hoy está al tanto de que es necesario estimular al pueblo de Dios a mantenerse vivo en sentido espiritual. Con este fin, organizan por toda la Tierra reuniones especiales varias veces al año. En un año reciente la concurrencia a 2.981 asambleas de distrito alcanzó el total de 10.953.744 personas, y 122.701 nuevos creyentes se bautizaron. Por más de cien años la clase Juan ha usado la revista La Atalaya para anunciar el nombre y el propósito de Jehová. En respuesta a enconadas persecuciones durante las dos guerras mundiales, La Atalaya despertó a los testigos de Jehová a celo renovado al publicar artículos como “Benditos son los intrépidos” (1919), “Llamada a la acción” (1925), y “Vencimiento de la persecución” (1942).
9. a) ¿Qué deben preguntarse todos los cristianos? b) ¿Qué estímulo ha dado La Atalaya?
9 Como sucedió en Sardis, así en las congregaciones de hoy es importante que todos los cristianos sigan examinándose a sí mismos. Todos debemos preguntarnos: ¿Están nuestros “hechos plenamente ejecutados” delante de nuestro Dios? Sin juzgar a otros, ¿cultivamos personalmente el espíritu de abnegación y nos esforzamos por servir a Dios con toda el alma? Con relación a esto, la revista La Atalaya ha brindado estímulo al considerar asuntos como “Sigan dando prueba de lo que ustedes mismos son” y “No vivamos ya para nosotros mismos”a. Con tal ayuda bíblica, examinémonos en lo más profundo de nuestro ser mientras nos esforzamos por andar en humildad, pidiendo ayuda en oración, como personas íntegras ante Jehová. (Salmo 26:1-3; 139:23, 24.)
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