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Fue protegido junto “con otras siete personas”La Atalaya 2013 | 1 de agosto
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¿Se imagina lo que debieron haber pasado Noé y su familia después que Jehová cerró la puerta del arca? Durante los primeros cuarenta días, mientras la tromba caía sin cesar sobre el arca, es muy probable que hayan formado algún tipo de rutina: cuidarse entre sí, atender su nuevo hogar y las necesidades de los animales que estaban con ellos... De pronto, después de varios días, la inmensa estructura comenzó a sacudirse. ¡Se estaba moviendo! Las aguas, que no dejaban de subir, la levantaron del suelo y la elevaron cada vez más, hasta que quedó “flotando muy por encima de la tierra” (Génesis 7:17). ¡Qué demostración tan extraordinaria del poder de Jehová, el Dios omnipotente!
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Fue protegido junto “con otras siete personas”La Atalaya 2013 | 1 de agosto
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“A SALVO A TRAVÉS DEL AGUA”
Al desplazarse el arca por aquel creciente océano, sus ocupantes debieron haber escuchado toda una sinfonía de rechinidos y crujidos. ¿Le preocupaba a Noé el tamaño de las olas o la solidez de la nave? No. Los escépticos de hoy dudan que el arca haya podido resistir, pero Noé nunca dudó. La Biblia dice: “Por fe Noé [...] construyó un arca” (Hebreos 11:7). ¿Fe en qué? En el pacto de Jehová. Dios había prometido cuidar a Noé y su familia durante el Diluvio (Génesis 6:18, 19). ¿No podría el Creador del universo, la Tierra y todo lo que la habita conservar intacta el arca? ¡Claro que sí! Noé tenía toda razón para confiar en que Jehová cumpliría su promesa, y eso fue precisamente lo que sucedió: él y su familia “fueron [llevados] a salvo a través del agua” (1 Pedro 3:20).
Al cabo de cuarenta días y cuarenta noches dejó de llover. Según nuestro calendario, eso sucedió en algún momento de diciembre del año 2370 antes de nuestra era. Pero la aventura a bordo del arca estaba lejos de terminar. Aquella nave llena de vida vagó solitaria por el gigantesco océano, muy por encima de las cumbres más elevadas (Génesis 7:19, 20). Imagínese a Noé organizando las tareas más pesadas con sus hijos, Sem, Cam y Jafet, a fin de mantener a los animales alimentados, limpios y sanos. Por supuesto, el mismo Dios que amansó a estas criaturas salvajes para que entraran en el arca podía mantenerlas en ese estado durante todo el Diluvio.a
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