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“Conozco bien los dolores que sufren”La Atalaya 2009 | 1 de marzo
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Cierto día, mientras cuidaba del rebaño, Moisés vio un fenómeno sorprendente: una zarza que ardía, pero que “no se consumía” (versículo 2). Lleno de curiosidad, quiso examinarla más de cerca. “No te acerques acá —le dijo Jehová desde el fuego mediante un ángel—. Quítate las sandalias de los pies, porque el lugar donde estás de pie es suelo santo.” (Versículo 5.) ¿Lo ha notado? El suelo se volvió santo porque el Dios santo estaba presente allí de forma simbólica.
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“Conozco bien los dolores que sufren”La Atalaya 2009 | 1 de marzo
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A todos nos llena de esperanza saber que Jehová es un Dios tan compasivo. Aunque somos imperfectos, él nos ayuda a ser santos —es decir, limpios y puros— en cierta medida y nos da su aprobación (1 Pedro 1:15, 16). Así lo demuestra el caso de cierta cristiana que luchaba contra el desánimo y la depresión. Ella misma explica cuánto la consoló reflexionar en el relato de la zarza ardiente. “Si Jehová hizo que aquel sucio suelo fuera santo, entonces tal vez pueda hacer lo mismo por mí —razona ella—. Pensar en esto me ha ayudado muchísimo.”
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