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Día de ExpiaciónPerspicacia para comprender las Escrituras, volumen 1
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Rasgos del Día de Expiación. Aarón tenía que entrar en el lugar santo con un toro joven para una ofrenda por el pecado y con un carnero para una ofrenda quemada. (Le 16:3.) En el Día de Expiación no usaba sus vestiduras habituales, sino que se bañaba en agua y se vestía con un traje talar santo de lino. (Le 16:4.) Luego, el sumo sacerdote echaba suertes sobre dos cabritos —ambos igualmente sanos y sin tacha— que había provisto la asamblea de los hijos de Israel. (Le 16:5, 7.) Se echaban suertes sobre ellos para determinar cuál de los dos sería sacrificado a Jehová como ofrenda por el pecado y cuál se enviaría al desierto llevando los pecados de ellos como ‘macho cabrío para Azazel’. (Le 16:8, 9; compárese con Le 14:1-7; véase AZAZEL.) Seguidamente sacrificaba el toro joven como ofrenda por el pecado a favor de sí mismo y de su casa, que incluía a toda la tribu de Leví, de la que su familia formaba parte. (Le 16:6, 11.) A continuación, tomaba incienso fino perfumado y el braserillo lleno de brasas del altar y pasaba la cortina para entrar en el Santísimo. Ya en este compartimiento más interior, donde se encontraba el arca del testimonio, se quemaba el incienso, y la nube del incienso quemado se extendía sobre la cubierta de oro del Arca, encima de la cual estaban los dos querubines laminados en oro. (Le 16:12, 13; Éx 25:17-22.) Todo esto preparaba el camino para que después Aarón pudiese volver a entrar en el Santísimo sin recibir castigo.
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Día de ExpiaciónPerspicacia para comprender las Escrituras, volumen 1
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Así como Aarón sacrificaba el toro por los sacerdotes y por el resto de la tribu de Leví rociando su sangre en el Santísimo (Le 16:11, 14), Cristo presentó el valor de su sangre humana a Dios en los cielos, donde podía aplicarse para beneficiar a aquellos que llegarían a gobernar con él como reyes y sacerdotes. (Rev 14:1-4; 20:6.) Asimismo, al igual que se sacrificaba el macho cabrío para Jehová y se salpicaba su sangre delante del Arca en el Santísimo para beneficio de las tribus no sacerdotales de Israel (Le 16:15), el sacrificio de Jesucristo beneficia a la humanidad que no forma parte del Israel espiritual o sacerdotal. Se requerían dos machos cabríos, ya que uno solo no podía usarse como sacrificio y luego servir para llevarse los pecados de Israel. No obstante, se hacía referencia a los dos machos cabríos como una sola ofrenda por el pecado (Le 16:5) y se les trataba de forma similar hasta que se echaban suertes sobre ellos, lo que da a entender que juntos tenían un solo valor simbólico. Cristo no solo fue sacrificado, sino que, además, se llevó los pecados de todos aquellos por los que se ofreció en sacrificio.
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