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Una visita bien recompensadaLa Atalaya 1999 | 1 de julio
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Hicieron la voluntad de Jehová
Una visita bien recompensada
EL VIAJE de Seba a Jerusalén debió de ser agotador para la reina. Estaba acostumbrada a vivir rodeada de lujo y, sin embargo, recorrió a camello unos 2.400 kilómetros por el desierto abrasador. Según algunos cálculos, el desplazamiento le pudo llevar unos setenta y cinco días, sin contar el regreso.a
¿Por qué abandonó esta reina acaudalada su cómodo hogar de Seba para emprender tan riguroso viaje?
Un informe intrigante
La reina de Seba vino a Jerusalén tras “[oír] el informe acerca de Salomón respecto al nombre de Jehová” (1 Reyes 10:1). No se dice lo que la reina oyó exactamente. Sabemos, no obstante, que Jehová bendijo a Salomón con sabiduría, riqueza y honra excepcionales (2 Crónicas 1:11, 12). ¿Cómo le llegó a ella dicho informe? Puesto que Seba era un centro de comercio, es posible que la fama de Salomón llegase a sus oídos mediante los comerciantes que pasaban por sus dominios. Puede que algunos de ellos hubiesen estado en la tierra de Ofir, con la que Salomón realizaba importantes transacciones comerciales (1 Reyes 9:26-28).
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Una visita bien recompensadaLa Atalaya 1999 | 1 de julio
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Observe, sin embargo, que la reina tuvo noticias de la fama de Salomón “respecto al nombre de Jehová”. Así pues, este no era simplemente un viaje de negocios. Es evidente que su principal objetivo era escuchar la sabiduría de Salomón e incluso quizás aprender algo acerca de su Dios, Jehová. Puesto que ella probablemente descendía de Sem o Cam, quienes fueron adoradores de Jehová, puede que sintiese curiosidad por la religión de sus ancestros.
Preguntas que causan perplejidad, respuestas satisfactorias
Después de encontrarse con Salomón, la reina comenzó a probarle con “preguntas de las que causan perplejidad” (1 Reyes 10:1). El término hebreo correspondiente a esta expresión también puede traducirse por “acertijos”. Esto no quiere decir que la reina entretuviese a Salomón con juegos banales. Es interesante notar que en el Salmo 49:4 se utiliza la misma palabra hebrea para referirse a preguntas importantes relacionadas con el pecado, la muerte y la redención. Por lo tanto, lo más probable es que la reina de Seba conversara con él sobre temas profundos que pusiesen a prueba la grandeza de su sabiduría. La Biblia cuenta que ella “procedió a [...] hablarle todo lo que se hallaba junto a su corazón”. Salomón, a su vez, “fue declarándole todos los asuntos de ella. Resultó que no hubo asunto escondido al rey que él no le declarara” (1 Reyes 10:2b, 3).
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