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Apóyese en los brazos eternos de JehováLa Atalaya 1991 | 1 de octubre
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15. En sustancia, ¿qué dijo David en Salmo 19:7-13?
15 Aunque amamos la ley de Jehová, a veces cometemos errores. No hay duda de que eso nos causa angustia, como le sucedió a David, para quien las leyes, los recordatorios, las órdenes y las decisiones judiciales de Dios eran más deseables que el oro. Dijo: “A tu propio siervo han dado advertencia ellas; en guardarlas hay un galardón grande. Las equivocaciones... ¿quién puede discernirlas? De pecados ocultos pronúnciame inocente. También retén a tu siervo de actos presuntuosos; no dejes que me dominen. En ese caso seré completo, y habré permanecido inocente de mucha transgresión”. (Salmo 19:7-13.) Analicemos esas palabras.
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Apóyese en los brazos eternos de JehováLa Atalaya 1991 | 1 de octubre
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17. ¿Cómo puede afectar a la persona el ocultar pecados, pero cómo puede alcanzar perdón y alivio?
17 Los pecados ocultos pueden causar angustia. Según Salmo 32:1-5, David trató de encubrir su pecado, pero dijo: “Cuando me quedé callado, se me gastaron los huesos por mi gemir todo el día. Porque día y noche tu mano estaba pesada sobre mí. La humedad de mi vida se ha cambiado como en el calor seco del verano”. El tratar de reprimir una conciencia culpable fatigaba a David, y la angustia le restaba vigor tal como un árbol pierde su humedad vital durante una sequía o el calor seco del verano. Parece que el no confesar su pecado lo afectó mental y físicamente y le hizo perder el gozo. Solo al confesar su mal a Dios recibiría perdón y alivio. David dijo: “Feliz es aquel cuya sublevación le es perdonada, cuyo pecado le es cubierto. [...] Por fin te confesé mi pecado, y no encubrí mi error. Dije: ‘Haré confesión acerca de mis transgresiones a Jehová’. Y tú mismo perdonaste el error de mis pecados”. La ayuda amorosa de los ancianos cristianos puede contribuir a la recuperación espiritual. (Proverbios 28:13; Santiago 5:13-20.)
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