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El último enemigo, la muerte, desapareceráLa Atalaya 2014 | 15 de septiembre
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10. a) ¿Qué textos bíblicos indican que Jehová eliminará la muerte? b) ¿Qué nos enseñan esos versículos sobre Jehová y su Hijo?
10 Sí, Jehová podía liberar, o rescatar, a Pablo. Justo después de referirse a “la envoltura” mencionada antes, Isaías escribió: “Él realmente se tragará a la muerte para siempre, y el Señor Soberano Jehová ciertamente limpiará las lágrimas de todo rostro” (Is. 25:8). Como un padre que elimina encantado la causa del sufrimiento de sus hijos y les seca las lágrimas, Jehová acabará de una vez por todas con la muerte que hemos heredado de Adán. Y cuenta con un ayudante: Jesús. En 1 Corintios 15:22 leemos: “Así como en Adán todos están muriendo, así también en el Cristo todos serán vivificados”. De manera parecida, después de preguntar quién lo liberaría, Pablo mismo contestó: “¡Gracias a Dios mediante Jesucristo nuestro Señor!” (Rom. 7:25). Está claro que, aunque Adán y Eva se rebelaron contra él, Jehová no dejó de amar a la humanidad. Y Jesús, quien ayudó a su Padre a crear a la primera pareja, tampoco dejó de querer a los seres humanos (Prov. 8:30, 31). Pero ¿cómo sería rescatada la humanidad del pecado y la muerte?
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El último enemigo, la muerte, desapareceráLa Atalaya 2014 | 15 de septiembre
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15, 16. a) ¿A qué se refiere la Biblia con “el último enemigo, la muerte”, y cuándo desaparecerá este? b) De acuerdo con 1 Corintios 15:28, ¿qué hará Jesús cuando llegue el momento?
15 Al final de los mil años, la humanidad obediente ya estará libre del pecado y la muerte. Pablo dice: “Así como en Adán todos están muriendo, así también en el Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su propia categoría: Cristo las primicias, después los que pertenecen al Cristo [quienes gobiernen con él] durante su presencia. En seguida, el fin, cuando él entrega el reino a su Dios y Padre, cuando haya reducido a nada todo gobierno y toda autoridad y poder. Porque él tiene que reinar hasta que Dios haya puesto a todos los enemigos debajo de sus pies. Como el último enemigo, la muerte ha de ser reducida a nada” (1 Cor. 15:22-26). Así es, “el último enemigo”, es decir, la muerte que hemos heredado de Adán, habrá desaparecido para siempre. “La envoltura” que pesa sobre la entera familia humana será cosa del pasado (Is. 25:7, 8).
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