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La expansión mundial de la adoración verdaderaLas profecías de Isaías, una luz para toda la humanidad II
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11, 12. a) ¿Qué ve la “mujer” al mirar hacia el oeste? b) ¿Por qué hay tantos que se dan prisa en llegar a Jerusalén?
11 Acto seguido, Jehová ordena a la “mujer” que divise el horizonte al oeste y le plantea esta cuestión: “¿Quiénes son estos que vienen volando justamente como una nube, y como palomas a los agujeros de su palomar?”. Él responde a su propia pregunta: “En mí las islas mismas seguirán esperando, las naves de Tarsis también como al principio, para traer a tus hijos desde lejos, y con ellos su plata y su oro, al nombre de Jehová tu Dios y al Santo de Israel, porque él te habrá hermoseado” (Isaías 60:8, 9).
12 Imagínese junto a la “mujer”, mirando hacia el poniente, al mar Grande. ¿Qué ve? En la lejanía, una nube de puntos blancos se desplaza rozando la superficie del agua. Parecen aves, pero a medida que se aproximan, distingue que son barcos con las velas desplegadas. Vienen “de lejos”a (Isaías 49:12). Tantos son los navíos que se dirigen a toda vela a Sión, que semejan una bandada de palomas de regreso a su hogar. ¿Por qué navegan tan aprisa? Están ansiosos por entregar su carga de adoradores de Jehová procedentes de puertos distantes. De hecho, todas las expediciones, sean de israelitas o extranjeros, de oriente u occidente, de tierras vecinas o lejanas, se apresuran a llegar a Jerusalén para dedicar todo lo que tienen al nombre de Jehová, su Dios (Isaías 55:5).
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a Aunque Tarsis probablemente se encontraba en lo que ahora es España, varias obras de consulta sostienen que la expresión “naves de Tarsis” se refiere al tipo de barco —“de mástil alto, preparado para navegar en alta mar”— “adecuado para viajar a Tarsis”; dicho de otro modo, embarcaciones consideradas idóneas para largas travesías entre puertos distantes (1 Reyes 22:48).
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