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¿Cómo resuelve usted las diferencias?La Atalaya 1994 | 15 de julio
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“Además, si tu hermano comete un pecado, ve y pon al descubierto su falta entre tú y él a solas. Si te escucha, has ganado a tu hermano. Pero si no escucha, toma contigo a uno o dos más, para que por boca de dos o tres testigos se establezca todo asunto. Si no les escucha a ellos, habla a la congregación. Si no escucha ni siquiera a la congregación, sea para ti exactamente como hombre de las naciones y como recaudador de impuestos.” (Mateo 18:15-17.)
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¿Cómo resuelve usted las diferencias?La Atalaya 1994 | 15 de julio
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Si no se podía resolver el problema de este modo, tenía que llevarse a la congregación. En un principio estas palabras se referían a los ancianos judíos, pero más tarde se aplicaron a los ancianos de la congregación cristiana. Es posible que el malhechor no arrepentido tenga que ser expulsado de la congregación. Esto es lo que quiere decir considerarle “exactamente como hombre de las naciones y como recaudador de impuestos”, personas con quienes los judíos no se relacionaban. Ningún cristiano en particular podía tomar esta seria medida. Los ancianos nombrados, que representan a la congregación, son los únicos autorizados para tomar tal acción. (Compárese con 1 Corintios 5:13.)
La posibilidad de expulsar a un malhechor que no se arrepiente muestra que Mateo 18:15-17 no se refiere a diferencias menores. Jesús se refería a ofensas graves, aunque del tipo que pudieran resolverse entre las partes implicadas. Por ejemplo, pudiera tratarse de alguna calumnia que afectara seriamente la reputación de la víctima. O pudiera tener que ver con asuntos económicos, pues los versículos siguientes recogen la ilustración de Jesús del esclavo inmisericorde a quien se perdonó una gran deuda. (Mateo 18:23-35.) Un préstamo que no se devuelve en el tiempo previsto pudiera ser una dificultad pasajera que resolvieran fácilmente las dos partes. Pero podría convertirse en un pecado grave, a saber, robo, si el prestatario rehusara obstinadamente devolver lo que debe.
Otros pecados no pueden arreglarse simplemente entre dos cristianos. Bajo la Ley mosaica los pecados serios tenían que informarse. (Levítico 5:1; Proverbios 29:24.) De igual modo, los pecados crasos que afectan la pureza de la congregación tienen que informarse a los ancianos cristianos.
Sin embargo, la mayoría de los roces entre cristianos no son de esa naturaleza.
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