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Las vírgenes sabias y las neciasLa Atalaya 1990 | 15 de abril
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La tardanza prolongada del novio indica que la presencia de Cristo como Rey entronizado será en el futuro distante. Por fin él asciende al trono en 1914. Durante la noche larga antes de esa entronización, todas las vírgenes se duermen. Pero no se las condena por esto. Se condena a las vírgenes necias por no tener aceite para sus receptáculos. Jesús explica que las vírgenes se despiertan antes de que el novio llegue:
“Justamente a mitad de la noche se levantó un clamor: ‘¡Aquí está el novio! Salgan a su encuentro’. Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y pusieron en orden sus lámparas. Las necias dijeron a las discretas: ‘Dennos de su aceite, porque nuestras lámparas están a punto de apagarse’. Las discretas contestaron con las palabras: ‘Tal vez no haya suficiente para nosotras y ustedes. Vayan, más bien, a los que lo venden y compren para ustedes’”.
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Las vírgenes sabias y las neciasLa Atalaya 1990 | 15 de abril
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Después que Cristo llegó como Rey celestial, la clase de las vírgenes discretas, compuesta de verdaderos cristianos ungidos, se despertó a su privilegio de arrojar luz en este mundo oscuro para la alabanza del Novio que había regresado. Pero aquellos a quienes representan las vírgenes necias no estaban preparados para recibir ni alabar al novio. Por eso, cuando llega la hora, Cristo no les abre la puerta al banquete de bodas en el cielo. Los deja fuera en la negrura de la noche más tenebrosa del mundo para que perezcan con todos los demás obradores del desafuero. Jesús concluye: “Manténganse alerta, pues, porque no saben ni el día ni la hora”. (Mateo 25:1-13.)
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