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La justicia no por tradiciones oralesLa Atalaya 1990 | 1 de octubre
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15. ¿Cómo difería completamente el punto de vista de Jesús respecto al divorcio de lo que se relataba en las tradiciones orales de los judíos?
15 Ahora llegamos a la tercera declaración de Jesús. Dijo: “Además se dijo: ‘Cualquiera que se divorcie de su esposa, déle un certificado de divorcio’. Sin embargo, yo les digo que todo el que se divorcie de su esposa, a no ser por motivo de fornicación, la expone al adulterio, y cualquiera que se case con una divorciada [es decir, una divorciada por razones que no sean la inmoralidad sexual] comete adulterio”. (Mateo 5:31, 32.) Algunos judíos trataban traidoramente con su esposa y se divorciaban de ella por razones de muy poco peso. (Malaquías 2:13-16; Mateo 19:3-9.) Las tradiciones orales permitían que un hombre se divorciara de su esposa “hasta si ella le arruinaba una comida” o “si él hallaba a otra mujer más hermosa que ella” (Misná).
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La justicia no por tradiciones oralesLa Atalaya 1990 | 1 de octubre
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20. En vez de invalidar la Ley de Moisés, ¿cómo ensanchó y profundizó Jesús su eficacia y la puso en un nivel aun más alto?
20 Por eso cuando Jesús se refirió a partes de la Ley y añadió: “Sin embargo, yo les digo”, no estaba invalidando la Ley de Moisés ni sustituyéndola con otra cosa. No, sino que estaba profundizando y ensanchando la fuerza de ella al mostrar el espíritu tras ella. Una ley superior de hermandad juzga como asesinato el guardar rencor. Una ley superior de pureza condena como adulterio el pensar lascivo. Una ley superior sobre el matrimonio rechaza el divorciarse por razones de poco peso como un derrotero que lleva a otras nupcias que son adulterinas. Una ley superior de la verdad muestra que los juramentos reiterativos son innecesarios. Una ley superior de apacibilidad rechaza la venganza. Una ley superior de amor exige un amor piadoso sin límites.
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