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La justicia no por tradiciones oralesLa Atalaya 1990 | 1 de octubre
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18. a) ¿Cómo alteraron los judíos la ley sobre el amar a su prójimo, pero cómo contrarrestó Jesús aquella idea? b) ¿Qué le contestó Jesús a cierto abogado que quería limitar la aplicación de “prójimo”?
18 En el sexto ejemplo, el final, Jesús mostró claramente que la tradición rabínica debilitaba la Ley de Moisés: “Oyeron ustedes que se dijo: ‘Tienes que amar a tu prójimo y odiar a tu enemigo’. Sin embargo, yo les digo: Continúen amando a sus enemigos y orando por los que los persiguen”. (Mateo 5:43, 44.) La Ley escrita de Moisés no ponía límites al amor: “Tienes que amar a tu prójimo como a ti mismo”. (Levítico 19:18.) Eran los fariseos quienes resistían aquel mandamiento, y para evadirlo limitaban el término “prójimo” a los que seguían las tradiciones. Por eso cuando Jesús más tarde le recordó a cierto abogado el mandamiento de ‘amar a su prójimo como a sí mismo’, el hombre le hizo la pregunta evasiva: “¿Quién, verdaderamente, es mi prójimo?”. Jesús contestó con la ilustración del buen samaritano... hágase prójimo de la persona que lo necesite. (Lucas 10:25-37.)
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La justicia no por tradiciones oralesLa Atalaya 1990 | 1 de octubre
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20. En vez de invalidar la Ley de Moisés, ¿cómo ensanchó y profundizó Jesús su eficacia y la puso en un nivel aun más alto?
20 Por eso cuando Jesús se refirió a partes de la Ley y añadió: “Sin embargo, yo les digo”, no estaba invalidando la Ley de Moisés ni sustituyéndola con otra cosa. No, sino que estaba profundizando y ensanchando la fuerza de ella al mostrar el espíritu tras ella. Una ley superior de hermandad juzga como asesinato el guardar rencor. Una ley superior de pureza condena como adulterio el pensar lascivo. Una ley superior sobre el matrimonio rechaza el divorciarse por razones de poco peso como un derrotero que lleva a otras nupcias que son adulterinas. Una ley superior de la verdad muestra que los juramentos reiterativos son innecesarios. Una ley superior de apacibilidad rechaza la venganza. Una ley superior de amor exige un amor piadoso sin límites.
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