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Un libro de sabiduría con un mensaje para nuestros tiemposLa Atalaya 1999 | 1 de abril
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Al ver la transformación de su esposo, Mihoko también comenzó a aplicar lo que aprendía. Un principio que le resultó especialmente útil fue este: “Dejen de juzgar, para que no sean juzgados; porque con el juicio con que ustedes juzgan, serán juzgados; y con la medida con que miden, se les medirá”.e Así que Mihoko y su esposo decidieron hablar de sus buenas cualidades y de cómo mejorar, en lugar de señalarse las faltas. ¿Cuál fue el resultado? Mihoko recuerda: “Me he sentido francamente feliz. Lo hemos estado haciendo todas las noches durante la cena. Hasta nuestro hijo de tres años participa en la conversación. Ha sido verdaderamente alentador para nosotros”.
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