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  • El niño que Dios había prometido
    Jesús: el camino, la verdad y la vida
    • Transcurre más de un mes, y Jesús ya ha cumplido cuarenta días. Entonces, sus padres lo llevan al templo, en Jerusalén, que está solo a unos cuantos kilómetros de donde viven. La Ley indica que cuarenta días después del nacimiento de un varón la madre tiene que presentar en el templo una ofrenda de purificación (Levítico 12:4-8).

      Y eso es lo que hace María, quien lleva como ofrenda dos pájaros. Esta acción revela mucho sobre la situación económica de José y María. Según la Ley, la madre debe ofrecer un carnero joven y un pájaro. Pero, si no tiene dinero para un carnero, puede presentar dos tórtolas o dos palomas. Como María es pobre, eso es lo que ofrece.

      “LLEGÓ EL TIEMPO PARA LA PURIFICACIÓN DE ELLOS”

      José y María llevan a Jesús al templo para el sacrificio de purificación

      Cuando las mujeres israelitas daban a luz, se las consideraba ceremonialmente impuras por un tiempo. Al final de ese periodo, tenían que presentar una ofrenda quemada como sacrificio de purificación. De esta forma, todos recordaban que el pecado y la imperfección se transmitían de padres a hijos. Aunque Jesús nació perfecto y santo, María y José lo llevaron al templo y se purificaron, como exigía la Ley (Lucas 1:35; 2:22).

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