-
“Cristo es el poder de Dios”Acerquémonos a Jehová
-
-
“Poderoso en [...] palabras”
8. Después de su bautismo, ¿qué cosas podía hacer Jesús, y cómo utilizó el poder que Dios le dio?
8 Por lo que sabemos, mientras iba creciendo en Nazaret, Jesús no hizo milagros. Sin embargo, todo cambió cuando se bautizó en el año 29 de nuestra era. Tenía unos 30 años (Lucas 3:21-23). La Biblia dice que “Dios lo ungió con espíritu santo y poder” y que “fue por la tierra haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el Diablo” (Hechos 10:38). La expresión “haciendo el bien” indica que Jesús usaba su poder para ayudar a los demás. A partir de su bautismo, cuando Dios lo ungió con espíritu santo, “demostró ser un profeta poderoso en acciones y palabras” (Lucas 24:19).
9-11. a) ¿Dónde solía enseñar Jesús, y qué tenía que lograr? b) ¿Por qué quedaban impactadas las multitudes con la manera de enseñar de Jesús?
9 ¿En qué sentido fue Jesús poderoso en palabras? Pensemos en esto: muchas veces él enseñaba al aire libre. Podía ser en la orilla de un lago, en las laderas de las montañas, en las calles o en los mercados (Marcos 6:53-56; Lucas 5:1-3; 13:26). Quienes estaban allí podían marcharse si no les interesaba lo que Jesús decía. Y, como lo que él enseñó se escribió tiempo después, los que tenían interés debían grabar sus palabras en la mente y el corazón. Por eso, al enseñar, Jesús tenía que captar la atención de las personas y ayudarlas a entender y recordar lo que escuchaban. Pero lograr todo esto no era un problema para él. Veamos, por ejemplo, su Sermón del Monte.
10 Una mañana, a principios del año 31 de nuestra era, una multitud se reunió en una ladera cerca del mar de Galilea. Algunos venían de Judea y Jerusalén —a 100 o 110 kilómetros (60 o 70 millas) de distancia—; otros, del norte, de la región costera de Tiro y Sidón. Muchos enfermos se acercaron a Jesús para tocarlo, y él los curó a todos. Después, se puso a enseñarles (Lucas 6:17-19). Cuando Jesús terminó de hablar, todos estaban impactados con lo que habían escuchado. ¿Por qué?
11 Un hombre que escuchó el Sermón del Monte escribió años más tarde: “Las multitudes estaban impactadas con su manera de enseñar porque les enseñaba como una persona con autoridad” (Mateo 7:28, 29). Todos podían ver la autoridad con la que Jesús hablaba, pues les enseñaba lo que Jehová quería transmitirles y apoyaba con la Palabra de Dios todo lo que decía (Juan 7:16). Jesús hablaba de forma muy clara y nadie podía negar que lo que decía era cierto. Además, quienes lo escuchaban se sentían motivados a hacer lo que él enseñaba. Los ayudaba a entender la verdadera causa de los problemas y a analizar qué clase de personas eran. Les dijo cómo podían ser felices y les enseñó a orar, a buscar el Reino de Dios y a construirse un buen futuro (Mateo 5:3-7:27). Su mensaje llegó al corazón de quienes tenían hambre de justicia y verdad. Por eso estuvieron dispuestos a renunciar a sí mismos y dejarlo todo por seguirlo (Mateo 16:24; Lucas 5:10, 11). ¡Qué poderosas eran las palabras de Jesús!
“Poderoso en acciones”
12, 13. ¿En qué sentido era Jesús “poderoso en acciones”, y qué distintos tipos de milagros hizo?
12 Jesús también era “poderoso en acciones” (Lucas 24:19). En los Evangelios encontramos más de 30 milagros de Jesús, y todos los hizo con “el poder de Jehová” (Lucas 5:17).b Esos milagros beneficiaron a miles de personas. Pensemos tan solo en dos ocasiones en las que Jesús alimentó a mucha gente. Una vez fueron 5.000 hombres, y otra, 4.000. Si además contamos a las mujeres y a los niños, serían muchos miles más (Mateo 14:13-21; 15:32-38).
13 Jesús hizo muchos tipos de milagros. Tenía autoridad sobre los demonios y los expulsaba sin dificultad (Lucas 9:37-43). También controlaba los elementos naturales. Por ejemplo, pudo convertir el agua en vino (Juan 2:1-11). En otra ocasión, los discípulos “vieron a Jesús caminando sobre el mar”. ¡Cuánto se asombrarían! (Juan 6:18, 19). Además, podía curar cualquier enfermedad: desde los defectos físicos hasta las enfermedades crónicas y las mortales (Marcos 3:1-5; Juan 4:46-54). Curó a las personas de distintas maneras: a unas las sanó a distancia y a otras las tocó directamente (Mateo 8:2, 3, 5-13). Unos recuperaron la salud de inmediato, y otros, de forma gradual (Marcos 8:22-25; Lucas 8:43, 44).
“Vieron a Jesús caminando sobre el mar”.
14. ¿En qué circunstancias demostró Jesús que podía resucitar a los muertos?
14 Pero el poder que Jesús tenía para resucitar a los muertos era todavía más impresionante. La Biblia habla de tres resurrecciones que él hizo. En la primera, unos padres recuperaron a su hija de 12 años; en la segunda, una viuda a su único hijo, y, en la tercera, dos mujeres a su querido hermano (Lucas 7:11-15; 8:49-56; Juan 11:38-44). Jesús pudo resucitarlos sin importar las circunstancias de cada caso. Por ejemplo, a la niña de 12 años la levantó poco después de morir, cuando aún estaba en la cama en la que había muerto. Al hijo de la viuda lo debió resucitar el mismo día de su muerte, cuando todavía estaba en la camilla funeraria. Y Lázaro llevaba cuatro días en la tumba para el momento en que Jesús le devolvió la vida.
-