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Sistemas de cosasPerspicacia para comprender las Escrituras, volumen 2
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El apóstol escribió a los cristianos de Roma: “Cesen de amoldarse a este sistema de cosas; más bien, transfórmense rehaciendo su mente”. (Ro 12:2.) A lo que no tenían que amoldarse no era a un período de tiempo en sí, sino a la manera de ser de las personas de aquel tiempo, es decir, la moda, las normas, las prácticas, el comportamiento, las costumbres, las opiniones, los estilos y otras características de aquel período. En Efesios 2:1, 2, el apóstol se refiere a aquellos a quienes escribe como si hubieran estado “muertos en sus ofensas y pecados”, y les dice que “en un tiempo anduvieron conforme al sistema de cosas [“según el proceder”, BJ; “según la corriente”, SA; “conforme al curso”, Str] de este mundo”. Al comentar sobre este texto, The Expositor’s Greek Testament (vol. 3, pág. 283) muestra que el tiempo no es el factor único o principal expresado aquí por ai·ṓn. Dice en apoyo de la traducción de ai·ṓn por “curso”: “Esa palabra transmite las tres ideas de tendencia, desarrollo y continuidad limitada. Este curso propio de un mundo que es malo, también es malo, y vivir en conformidad con él significa vivir en transgresiones y pecados” (edición de W. Nicoll, 1967).
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Sistemas de cosasPerspicacia para comprender las Escrituras, volumen 2
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El ai·ṓn, o sistema de cosas, mundano, ya había estado en existencia antes de la introducción del pacto de la Ley, continuó existiendo con el ai·ṓn de aquel pacto y después del fin del ai·ṓn (judío), o estado de cosas, que había introducido aquel pacto. El ai·ṓn mundano empezó algún tiempo después del Diluvio, cuando se manifestó una manera de vivir injusta caracterizada por el pecado y la rebelión contra Dios y su voluntad. Por consiguiente, Pablo podía decir también que el “dios de este sistema de cosas” cegaba las mentes de los incrédulos, refiriéndose, obviamente, a Satanás el Diablo. (2Co 4:4; compárese con Jn 12:31.) El dominio y la influencia de Satanás es lo que principalmente ha moldeado al ai·ṓn mundano y le ha dado sus características y espíritu distintivos. (Compárese con Ef 2:1, 2.) Comentando sobre Romanos 12:2, The Expositor’s Greek Testament (vol. 2, pág. 688) dice: “Sería desastroso para la vida cristiana incluso una conformidad aparente o superficial a un sistema controlado por tal espíritu, y más aún, una acomodación a sus caminos”. Ese ai·ṓn mundano tenía que seguir en existencia durante mucho tiempo después de los días del apóstol.
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