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MarcosPerspicacia para comprender las Escrituras, volumen 2
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Juan Marcos también estuvo con Pedro en Babilonia, pues envía saludos en la primera carta del apóstol (escrita c. 62-64 E.C.). Pedro le llama “Marcos mi hijo”, lo que deja entrever el fuerte lazo de afecto cristiano que existía entre ellos. (1Pe 5:13; compárese con 1Jn 2:1, 7.) Por consiguiente, aunque Marcos en un tiempo fue el causante de aquellas dificultades, se ganó el encomio y la confianza de siervos prominentes de Dios, y, además, tuvo el privilegio aún mayor de que Dios le inspirara para escribir un relato del ministerio de Jesús. (Véanse JUAN núm. 4; MARCOS, LAS BUENAS NUEVAS SEGÚN.)
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Marcos, Las buenas nuevas segúnPerspicacia para comprender las Escrituras, volumen 2
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Fuente de información. La tradición antigua indica que Pedro aportó la información básica para el evangelio de Marcos, lo que estaría en armonía con el hecho de que Marcos se asoció con Pedro en Babilonia. (1Pe 5:13.) Según Orígenes, Marcos compuso su evangelio “como Pedro se lo había indicado”. (Historia Eclesiástica, de Eusebio de Cesarea, VI, 25, 5.) En su obra “Contra Marción” (libro IV; sec. V), Tertuliano dice que “puede afirmarse que [el evangelio de Marcos] es de Pedro, de quien Marcos era intérprete”. (The Ante-Nicene Fathers, vol. 3, pág. 350.) Eusebio escribe la declaración de Juan “el presbítero” según la citó Papías (c. 140 E.C.): “Y el Presbítero decía esto: Marcos, intérprete que fue de Pedro, puso cuidadosamente por escrito, aunque no con orden, cuanto recordaba de lo que el Señor había dicho y hecho. [...] Marcos en nada se equivocó al escribir algunas cosas tal como las recordaba. Y es que puso toda su preocupación en una sola cosa: no descuidar nada de cuanto había oído ni engañar en ello lo mas mínimo”. (Historia Eclesiástica, III, 39, 15.)
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