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2 Hoy se pueden ver las ruinas de Laodicea cerca de Denizli, a unos 89 kilómetros (55 millas) al sudeste de Alasehir. En el primer siglo, Laodicea era una ciudad próspera. Estaba en un lugar donde se unían carreteras importantes, y era un centro bancario y comercial clave. Vendía una muy conocida pomada para los ojos que contribuía a su riqueza, y también era famosa por prendas de vestir de alta calidad hechas de excelente lana negra allí mismo. La falta de agua —un problema importante de la ciudad— se había resuelto encauzando aguas desde manantiales térmicos a alguna distancia. Así, para cuando el agua llegaba a la ciudad estaba solo tibia.
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6. a) ¿Cómo describe Jesús la condición espiritual de la congregación de Laodicea? b) ¿Qué excelente ejemplo de Jesús no han seguido los cristianos de Laodicea?
6 ¿Qué mensaje tiene Jesús para los laodicenses? No tiene palabras de encomio. Les dice francamente: “Conozco tus hechos, que no eres ni frío ni caliente. Quisiera que fueras frío o, si no, caliente. Así, por cuanto eres tibio, y ni caliente ni frío, voy a vomitarte de mi boca”. (Revelación 3:15, 16.) ¿Cómo respondería usted a un mensaje como ese procedente del Señor Jesucristo? ¿No despertaría usted, y se examinaría? De seguro esos laodicenses tienen que despertar, pues en sentido espiritual se han hecho indolentes, porque, según parece, dan por sentadas muchas cosas. (Compárese con 2 Corintios 6:1.) Jesús, a quien como cristianos deberían haber imitado, siempre despliega celo ardiente por Jehová y su servicio. (Juan 2:17.) Además, para los mansos él siempre ha sido tierno y apacible, tan refrescante como un vaso de agua fría en un día de intenso calor. (Mateo 11:28, 29.) Pero los cristianos de Laodicea no son calientes ni fríos. Como las aguas que fluyen a su ciudad, se han hecho tibios. ¡Pudieran ser completamente rechazados por Jesús, ‘vomitados de su boca’! Que nosotros, por nuestra parte, nos esforcemos siempre celosamente, como lo hizo Jesús, por suministrar refrigerio espiritual a otros. (Mateo 9:35-38.)
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