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OsoPerspicacia para comprender las Escrituras, volumen 2
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La idea de que los osos abrazan o aprietan a sus víctimas hasta matarlas no está confirmada por los hechos. Cuando se enzarza en una lucha, el oso golpea con sus enormes zarpas, y sus pesados y fuertes brazos hacen que sus uñas no retráctiles se claven profundamente en el cuerpo de su oponente. Un solo golpe puede ser suficiente para matar a un animal como el ciervo. Es muy apropiado, por lo tanto, que en las Escrituras se compare la peligrosidad del oso con la del león. (Am 5:19; Lam 3:10.) De hecho, los naturalistas creen que el oso es aún más peligroso que los grandes felinos. Sin embargo, al igual que otros animales, no suele molestar al hombre, sino que lo evita, aunque, si se le provoca o sorprende, puede atacar.
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OsoPerspicacia para comprender las Escrituras, volumen 2
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En la visión de Daniel sobre las terribles bestias que simbolizaban potencias mundiales terrestres, el oso representaba la potencia mundial medopersa y su avidez de conquista y saqueo. (Da 7:5, 17.) La bestia salvaje de la visión de Juan que ascendía del mar con diez cuernos y siete cabezas, una bestia igualmente voraz, tenía pies “como los de un oso”. (Rev 13:2.) La profecía que dice que el oso pacerá con la vaca alude proféticamente a la tranquilidad del pueblo reunido de Jehová bajo el gobierno del Mesías. (Isa 11:7.)
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