Viernes 10 de abril
¡Cuánto amo tu ley! Reflexiono en ella todo el día (Sal. 119:97).
Cuando haga su lectura de la Biblia, asegúrese de buscar maneras de aplicar lo que lee. Mientras lee una porción de la Palabra de Dios, pregúntese: “¿Cómo puedo poner en práctica esta información hoy o en el futuro cercano?”. Por ejemplo, imaginemos que ha leído 1 Tesalonicenses 5:17, 18. Luego deténgase un momento y piense en sus oraciones. ¿Son profundas? ¿Con cuánta frecuencia ora? ¿Cuáles son las cosas por las que se siente agradecido? A lo mejor se le ocurren tres cosas concretas por las que darle las gracias a Jehová. Si dedica un ratito a meditar en estas cosas —aunque solo sean unos minutos—, no solo estará oyendo la Palabra de Dios, sino que también estará empezando a ponerla en práctica. Y, si cada día hace lo mismo con lo que lee de la Biblia, con el tiempo llegará a ser un mejor siervo de Jehová. w24.09 36:9, 10
Sábado 11 de abril
Cuídense para que no pierdan las cosas por las que hemos trabajado y para que reciban una recompensa completa (2 Juan 8).
Jehová nos creó con una capacidad muy especial: somos más felices cuando damos que cuando recibimos. Nos sentimos bien cuando podemos ayudar a nuestros hermanos y nos gusta que nos den las gracias. Pero, sea que lo hagan o no, podemos estar contentos porque hemos hecho lo correcto. Sin importar lo que demos, recordemos siempre lo que dice 2 Crónicas 25:9: “Jehová puede darte mucho más”. ¡Nadie puede dar tanto como da Jehová! Y nada nos hace más felices que ser recompensados por él. Sin duda, vale la pena esforzarnos por imitar siempre la generosidad de nuestro Padre celestial. w24.09 39:20, 21
Domingo 12 de abril
Te alabo con todo mi corazón, oh, Jehová mi Dios, y le daré gloria a tu nombre para siempre (Sal. 86:12).
Jehová es misericordioso y compasivo (Sal. 103:13; Is. 49:15). Cuando sufrimos, siente empatía y le duele ver nuestro dolor (Zac. 2:8). Nos ayuda a acercarnos a él y a ser sus amigos (Sal. 25:14; Hech. 17:27). Además, es humilde y “se agacha para observar el cielo y la tierra, para levantar del polvo al humilde” (Sal. 113:6, 7). ¿Quién no querría darle gloria a un Dios tan maravilloso? Le damos gloria a Jehová porque deseamos que las personas lo conozcan. Muchas tienen una idea equivocada sobre Dios. ¿Por qué? Porque Satanás ha esparcido mentiras terribles sobre él y les ha cegado la mente (2 Cor. 4:4). Las ha convencido de que Jehová es vengativo e indiferente y de que tiene la culpa de gran parte de las cosas malas que ocurren en el mundo. Pero nosotros sabemos la verdad. Y tenemos la oportunidad de ayudar a la gente a saber cómo es nuestro Dios en realidad, y así darle gloria (Is. 43:10). w25.01 1:6, 7