Martes 8 de septiembre
Jehová les daba advertencias a Israel y a Judá por medio de todos sus profetas (2 Rey. 17:13).
Jehová a menudo enviaba a sus profetas para advertir a su pueblo y corregirlo. Por ejemplo, dijo mediante Jeremías: “Vuelve, oh, rebelde Israel [...]. No los miraré con ira, porque soy leal [...]. No estaré resentido para siempre. Solo reconoce tu culpa, porque te has rebelado contra Jehová” (Jer. 3:12, 13). Por medio de Joel dijo: “Vuelvan a mí con todo su corazón” (Joel 2:12, 13). Hizo que Isaías declarara: “Límpiense; quiten de mi vista sus actos de maldad; dejen de hacer cosas malas” (Is. 1:16-19). Y mediante Ezequiel preguntó: “¿Acaso me causa algún placer la muerte de alguien malvado? [...] ¿Acaso no prefiero que abandone sus caminos y siga vivo?”. “No me causa ningún placer la muerte de nadie [...]. Así que regresen a mí y vivan” (Ezeq. 18:23, 32). Jehová se siente muy feliz cuando las personas se arrepienten de sus pecados porque quiere que vivan para siempre. w24.08 32:5, 6
Miércoles 9 de septiembre
Toda la Escritura está inspirada por Dios y es útil (2 Tim. 3:16).
Dios les da a todos sus siervos el alimento espiritual, la dirección y la protección que necesitan. Una de las formas en las que Jehová demuestra que es imparcial es encargándose de que la Biblia esté al alcance de las personas de todo el mundo. Las Santas Escrituras se escribieron en tres idiomas: hebreo, arameo y griego. ¿Será que los que pueden leer la Palabra de Dios en sus idiomas originales tienen una relación más estrecha con él? No, en absoluto (Mat. 11:25). La aprobación de Jehová no depende de nuestra formación académica ni de nuestro conocimiento de los idiomas bíblicos. Jehová no le ofrece su sabiduría únicamente a la gente que tiene muchos estudios; se la ofrece a todo el mundo, sin importar la educación que tenga. Su Palabra inspirada, la Biblia, se ha traducido a miles de idiomas. Por eso las personas de todos los países pueden beneficiarse de sus enseñanzas y aprender a ser amigos de Dios (2 Tim. 3:16, 17). w24.06 23:13-15
Jueves 10 de septiembre
Se ha acercado la devastación de Jerusalén (Luc. 21:20).
La destrucción del sistema judío de la que había hablado Jesús estaba a la vuelta de la esquina. Los cristianos tenían que aprovechar el tiempo para ir fortaleciendo su fe y su aguante, y así estar preparados (Heb. 10:25; 12:1, 2). Nosotros estamos a punto de enfrentar una tribulación mucho mayor de la que enfrentaron los cristianos de origen hebreo (Mat. 24:21; Apoc. 16:14, 16). Los consejos que Jehová les dio a aquellos cristianos también nos pueden beneficiar a nosotros. Por ejemplo, el apóstol Pablo los animó a profundizar en la Palabra de Dios (Heb. 5:14-6:1). Utilizó las Escrituras Hebreas para explicarles que el sistema de adoración de los cristianos era muy superior al de los judíos. Sabía que aumentar el conocimiento y entendimiento de las Escrituras los ayudaría a estar preparados para identificar y rechazar las enseñanzas falsas, y así evitar que los alejaran de la verdad. w24.09 37:2, 3, 6