Jueves 27 agosto
Tú no eres un Dios que disfrute con la maldad; nadie malo puede quedarse a tu lado (Sal. 5:4).
Jehová no es un Dios permisivo ni tolera los pecados (Sal. 5:4-6). Él espera que respetemos las justas normas que nos ha dado en la Biblia. Claro está, no espera perfección de nosotros porque sabe que somos imperfectos (Sal. 130:3, 4). Pero al mismo tiempo rechaza a los “hombres irreverentes, que convierten la bondad inmerecida de nuestro Dios en una excusa para su conducta descarada” (Jud. 4). De hecho, la Biblia dice que Dios destruirá a “la gente irreverente” en la guerra de Armagedón (2 Ped. 3:7; Apoc. 16:16). Ahora bien, Jehová no quiere que nadie sea destruido. La Biblia deja muy claro que él desea “que todos lleguen a arrepentirse” (2 Ped. 3:9). Los ancianos imitan a Jehová tratando de ayudar con paciencia a quienes han cometido un pecado grave a arrepentirse y recuperar su amistad con él. w24.08 35:1, 2
Viernes 28 agosto
Abres tu mano y satisfaces el deseo de todos los seres vivos (Sal. 145:16).
Al igual que Jehová, amamos a los demás y por eso les damos lo que podemos en sentido material. Por ejemplo, ¿conoce usted a algún hermano que necesite comida o ropa? Jehová puede usarlo a usted para ayudarlo a cubrir esa necesidad. A los siervos de Jehová se nos conoce en especial por ser generosos cuando se produce una situación de emergencia. Pensemos en lo que pasó durante la pandemia del COVID-19. Hubo hermanos que compartieron alimento, ropa y otros artículos básicos con quienes los necesitaban. Además, muchos fueron generosos e hicieron donaciones a la obra mundial para que se pudieran organizar labores de socorro por todo el planeta. Todos ellos aplicaron lo que dice Hebreos 13:16: “No se olviden de hacer el bien ni de compartir lo que tienen con los demás, porque estos sacrificios le agradan mucho a Dios”. w24.09 39:6, 7
Sábado 29 agosto
Asegúrense de qué cosas son las más importantes (Filip. 1:10).
Imagine la siguiente situación. Está buscando un empleo para poder mantener a su familia y encuentra dos posibles trabajos. Analiza bien toda la información, como por ejemplo el tipo de trabajo, el horario, la distancia y cosas por el estilo. Los trabajos en sí no consisten en algo que la Biblia prohíba. Quizás prefiera una opción porque le gusta más el tipo de trabajo o porque le pagan más. Pero hay otros factores que debe tener en cuenta antes de tomar una decisión. Por ejemplo, ¿le impediría alguno de los dos trabajos asistir a algunas reuniones? ¿Le quitaría tiempo que necesita para atender las necesidades emocionales y espirituales de su familia? Hacerse esa clase de preguntas lo ayudará a poner las cosas más importantes —es decir, su adoración a Jehová y las necesidades de su familia— por encima de las ventajas materiales. Entonces podrá tomar una decisión que cuente con la bendición de Jehová. w25.01 3:11-13