23 No solo eso, también nosotros mismos, sí, nosotros que tenemos las primicias —es decir, el espíritu—,+ nos lamentamos en nuestro interior+ mientras esperamos con mucho deseo la adopción como hijos,+ la liberación por rescate de nuestros cuerpos.+
3¡Miren qué amor tan grande nos tiene el Padre+ que se nos llama hijos de Dios!+ Y eso es lo que somos. Por eso el mundo no nos conoce,+ porque no ha llegado a conocerlo a él.+