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Salvaguarde su esperanza cristianaEscogiendo el mejor modo de vivir
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a los burlones, ya no consideran “el día de juicio” como un acontecimiento que tengan que tomar en cuenta. Se descuidan en cuanto a vivir en armonía con sus responsabilidades cristianas, y sucumben a una condición de somnolencia espiritual. Se esfuerzan por tener cuanto puedan del sistema de cosas actual en lo que se refiere a placeres y posesiones.
APRECIE LA PACIENCIA DE JEHOVÁ
51. ¿Por qué no debemos pensar que la venida de Cristo en calidad de ejecutor haya tardado mucho tiempo en llegar?
51 Desde el punto de vista humano, pudiera parecer que la venida de Cristo en calidad de ejecutor de la venganza divina se ha tardado mucho tiempo en llegar. Pero esto no ha sido cierto según Jehová Dios ve los asuntos. Por consiguiente, para que no suceda que nos durmamos espiritualmente, es necesario que veamos los asuntos desde el punto de vista del Altísimo. Las palabras del apóstol Pedro pueden ayudarnos a hacer precisamente eso. Leemos:
“Sin embargo, no vayan a dejar que este hecho en particular se les escape, amados, que un día es para con Jehová como mil años y mil años como un día. No es lento Jehová respecto a su promesa, según lo que algunos consideran lentitud, sino que es paciente con ustedes porque no desea que ninguno sea destruido, sino desea que todos alcancen el arrepentimiento. Sin embargo el día de Jehová vendrá como ladrón.”—2 Pedro 3:8-10.
52, 53. ¿Cómo son mil años como un día para Jehová, y un día como mil años?
52 Jehová no es indiferente al tiempo según aplica al hombre. (Génesis 1:14, 15) Él hizo al hombre de modo que éste pudiera llevar cuenta del tiempo. En la Biblia, Dios ha marcado períodos específicos de tiempo, medidos en años según el hombre cuenta el tiempo. (Génesis 15:13-16; Éxodo 12:40, 41; Gálatas 3:17; Números 14:33, 34; 32:13; Deuteronomio 2:7; Josué 5:6; Hechos 13:20) Puesto que él es un Dios que no tiene principio ni fin, desde la eternidad hasta la eternidad, su propia vida no puede ser medida en tiempo. (Salmo 90:2, 4) Por eso, lo que para el hombre es mil años, o un período de más de 365.000 días, para el Dios eterno es, hablando comparativamente, como solamente un día de 24 horas.
53 Cuando bajo inspiración Pedro dice, también, que “un día es para con Jehová como mil años,” no significa que el tiempo se extiende lenta y tediosamente para Jehová con relación a los asuntos terrestres o humanos. Más bien, en un solo día de 24 horas Dios pudiera lograr lo que al hombre le tomaría quizás mil años efectuar. Pero el Altísimo nunca se ve necesitado de tiempo, aunque puede apresurar las cosas. Sin embargo, si desea esperar mil años antes de efectuar algo, solo está esperando, en sentido relativo, un “día.”
54. (a) ¿Por qué no debemos pensar que Jehová Dios sea lento? (b) ¿De qué manera nos ha beneficiado la paciencia de Dios?
54 Por eso, en vez de considerar que los siglos que han pasado desde que el apóstol Pedro escribió su segunda carta son evidencia de que Dios sea lento, debemos considerar este período de tiempo como una maravillosa demostración de la paciencia divina. Prueba indisputablemente que nuestro Padre celestial desea que gente de todas partes llegue al arrepentimiento y viva. Como señaló Pedro, la paciencia de Dios ha beneficiado a los cristianos. Hubo un tiempo en el cual ellos, también, eran no creyentes y tenían que arrepentirse para adquirir una condición aprobada ante el Altísimo. Sin embargo, si el juicio divino se hubiera ejecutado contra el mundo impío, los que todavía no hubieran llegado al arrepentimiento hubieran perecido. Así, la paciencia de Jehová ha permitido la salvación de los cristianos, tal como ahora continúa presentando oportunidades para que más personas alcancen el arrepentimiento y vivan. No obstante, la paciencia divina no se desplegará indefinidamente. Inesperadamente, como cuando viene un ladrón, el Señor Jesucristo será revelado “en fuego llameante” al comenzar su obra de ejecutar a los impíos.—2 Tesalonicenses 1:7-9.
55. ¿Qué deberíamos estar haciendo en vista de que es seguro que Cristo vendrá a ejecutar juicio, y qué puede significar esto para nosotros?
55 En vista de que esta revelación del Señor Jesucristo puede venir en cualquier momento, es necesario que pensemos seriamente acerca de la condición en que nos encontramos delante de Dios y Cristo. No tenemos una cantidad ilimitada de tiempo para edificar un registro de obras excelentes que resulte en que ellos nos consideren aprobados. La Biblia muestra claramente que el día que nuestro Amo tiene para el juicio alcanzará a los que no desplieguen vigilancia. Si nos descuidamos en cuanto a nuestras responsabilidades cristianas, entonces este suceso pudiera sorprendernos, como ladrón, mientras no estuviéramos preparados. Por lo tanto, debemos esforzarnos por vivir cada día como si fuera el último que tuviéramos, y no permitir que deseos personales ni placeres interfieran con el que sirvamos fielmente a Jehová Dios y a nuestro Señor Jesucristo. En ese caso, nunca nos pesará la manera en que hayamos usado nuestro tiempo, nuestras energías y nuestros haberes materiales. La revelación del Señor Jesucristo entonces no será un tiempo que revele que somos esclavos desleales que merezcan castigo. Más bien, dará comienzo a un período de bendiciones sin paralelo para nosotros como parte de los “nuevos cielos” o de la “nueva tierra” que Dios hace. Esta, de seguro, es una magnífica esperanza que merece ser salvaguardada.—2 Pedro 3:13.
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Viva a la espera del cumplimiento de la promesaEscogiendo el mejor modo de vivir
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Capítulo 11
Viva a la espera del cumplimiento de la promesa
1, 2. (a) ¿Qué sucederá todavía según la inmutable “palabra de Dios,” y qué preguntas surgen debido a esto? (b) ¿Cómo describe el apóstol Pedro lo que le sucederá al orden actual?
TODO un orden mundial está por cambiar. Todo aspecto de la vida humana necesariamente será afectado por esto. Este cambio es inevitable, puesto que la infalible “palabra de Dios” ha decretado que los cielos y tierra actuales terminen y sean reemplazados por gloriosos nuevos cielos y una nueva tierra. ¿Qué significarán para nosotros estos desenvolvimientos? ¿Cómo podemos mostrar que vivimos a la espera del cumplimiento de lo que Jehová Dios ha prometido?
2 Después de referirse al diluvio de alcance mundial de los días de Noé, el apóstol Pedro escribe: “Los cielos y la tierra actuales están guardados para fuego y quedan reservados para el día de juicio y de la destrucción de los hombres impíos.” (2 Pedro 3:7) El apóstol pasa a decir que “los cielos pasarán con un ruido de silbido, pero los elementos estando intensamente calientes serán disueltos, y la tierra y las obras que hay en ella serán descubiertas.”—2 Pedro 3:10.
3. En vista del relato de Génesis, ¿a qué conclusión lógica tenemos que llegar acerca del universo material, incluso nuestra Tierra?
3 Fundándonos en estas palabras inspiradas, ¿hemos de llegar a la conclusión de que tanto nuestra Tierra literal como el Sol, la Luna y las estrellas serán destruidos? Para contestar esta pregunta, tenemos que considerar el punto de vista de Dios sobre Sus propias obras. Con referencia al fin del período creativo, el relato de Génesis nos dice: “Vio Dios todo lo que había hecho y, ¡mire! era muy bueno.” (Génesis 1:31) La perspectiva que se puso ante los primeros seres humanos fue la de una eternidad de vida feliz en la Tierra, a condición de que permanecieran obedientes. (Génesis 2:16, 17; 3:3) Nada en el relato de Génesis da a entender que la Tierra sería solo un hogar temporáneo para el hombre, y que finalmente el planeta sería destruido en algún futuro día de juicio. Por consiguiente, es lógica la conclusión de que el propósito de Dios es que el universo material, incluso nuestra Tierra, continúen existiendo para siempre.
4. (a) ¿Qué distinción hizo Pedro con relación a la situación que existía antes del Diluvio y la que existió después? (b) ¿Qué no hizo el Diluvio?
4 Además, el apóstol Pedro hace una distinción entre (1) los “cielos [desde lo antiguo] y una tierra situada sólidamente fuera de agua y en medio de agua” y (2) “los cielos y la tierra actuales.” (2 Pedro 3:5, 7) Sin embargo, la Tierra que existía antes del Diluvio es el mismo planeta que todavía existe. Es verdad que el Diluvio produjo cambios en los rasgos físicos de la Tierra. Puesto que ya no había agua suspendida muy por encima de la superficie de la Tierra, esto afectó la apariencia del universo visible desde el punto de vista del observador humano. Sin embargo, estos cambios fueron simplemente efectos secundarios del Diluvio. El propósito del Diluvio no fue destruir el planeta literal, sino destruir a la sociedad humana impía que estaba fuera del arca. Por medio del diluvio, todas las obras y arreglos que la sociedad humana impía había edificado perecieron.
5. Para que haya correspondencia con el diluvio de alcance mundial, ¿qué tiene que suceder en el día de ajuste de cuentas?
5 Por eso, para que haya una correspondencia con el diluvio de alcance mundial, todo lo que está asociado con la inicua sociedad humana actual tiene que perecer, como consumido por fuego. Sí, la entera estructura de los asuntos humanos que vino a la existencia después del Diluvio ha sido reservada para destrucción y un día de juicio o de ajuste de cuentas.
6. ¿Es literal el “fuego” por medio del cual el viejo orden termina?
6 El hecho de que aquí se usa el “fuego” para representar lo cabal de la destrucción se confirma en el libro bíblico de Revelación, donde se pinta al Señor Jesucristo como un rey en guerra. Se dice que su acción bélica deja muchos cadáveres regados sobre la superficie de la tierra, como alimento para las aves que se alimentan de carroña. (Revelación 19:15-18) Un cuadro como ése no podría cumplirse a ningún grado si este planeta fuera a ser reducido literalmente a cenizas sin vida.
7. ¿Qué indican las palabras de 2 Pedro 3:10 acerca de la destrucción que ha de venir?
7 En vista de eso, el cuadro que pinta Pedro de la destrucción de la tierra y los cielos actuales tiene que ver con la aniquilación de la sociedad humana impía. Los gobiernos hechos por el hombre que han dominado a la sociedad humana como “cielos” pasarán de la existencia. (Compare con Isaías 34:2-5; Miqueas 1:3, 4.) El sonido de la disolución que los convierte en ruinas, descrito como “un ruido de silbido” parecido al de vapor de agua que estuviera escapando bajo presión, se hará cada vez más intenso. Los “elementos,” es decir, el espíritu que mueve a la humanidad impía a pensar, hacer planes, hablar y actuar del modo que lo hace, que deshonra a Dios, serán disueltos o reducidos a nada. (Compare con Hechos 9:1; Efesios 2:1-3.) Esto querrá decir el fin para todas las filosofías, teorías, arreglos y proyectos que reflejan el espíritu de la humanidad apartada del Altísimo. “La tierra y las obras que hay en ella serán descubiertas” o expuestas como merecedoras de destrucción. No habrá escape para ningún miembro de la inicua sociedad humana, la “tierra.” (Compare con Génesis 11:1; Isaías 66:15, 16; Amós 9:1-3; Sofonías 1:12-18.) Todas las obras de los hombres desaforados —las instituciones y organizaciones así como lo que ha sido edificado con relación a estas cosas— serán reveladas como cosas que no tienen la aprobación divina, y de las cuales se dispondrá como de desechos de ningún valor.
8. Puesto que toda parte del sistema actual será destruida, ¿qué consejo de Pedro debemos tomar a pecho?
8 Por lo tanto, nosotros los siervos de Dios deseamos vivir de una manera que muestre que realmente creemos que toda parte de este sistema impío actual perecerá para siempre. Eso es lo que nos insta a hacer el apóstol Pedro, al decir:
“Puesto que todas estas cosas así han de ser disueltas, ¡qué clase de personas deben ser ustedes en actos santos de conducta y hechos de devoción piadosa, esperando y teniendo muy presente la presencia del día de Jehová, por el cual los cielos estando encendidos serán disueltos y los elementos estando intensamente calientes se derretirán!”—2 Pedro 3:11, 12.
9. ¿Quiénes únicamente sobrevivirán la venidera destrucción, para recibir bendiciones eternas?
9 Cuando toda parte de este sistema sea disuelto por el “fuego” de la cólera de Dios expresada por medio del Señor Jesucristo, solo las personas que tengan un registro de conducta recta y devoción piadosa escaparán. La adoración verdadera no es pasiva, de modo que se refleje solo en el hecho de que alguien se abstenga de cometer ciertas acciones malas. Aunque es esencial mantener la pureza moral y espiritual, también tenemos la obligación de mostrar el amor que sentimos por nuestros semejantes humanos por medio de estar prestos a responder de muy buena gana a las necesidades físicas y espirituales de ellos. Y esto contribuye a que tengamos gran gozo, porque
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