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Abrahán y los heteosLa Atalaya 1955 | 1 de agosto
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puerta de Hebrón oyendo casos legales de juicio. En respuesta pronta a la súplica de Abrahán, Efrón ofrece en venta el campo entero incluyendo la cueva de Macpela. (Gén. 23:11) La palabra hebrea traducida “doy” en el versículo 11 es la misma palabra que se traduce “doy” en el versículo 13, la cual está asociada con dinero, así teniendo el significado fijo en este capítulo de o “vender” o “pagar.” Parecía que Efrón no estaba dispuesto a dividir su propiedad y de ese modo llegar a ser responsable por los tributos feudales de la pequeña parte que Abrahán le comprara. De manera que Efrón ofrece vender el campo entero para que, como nuevo propietario, Abrahán llevara todas las obligaciones legales en conexión con el tributo feudal.
Abrahán responde que él estaría dispuesto a pagar la suma grande que fuera necesaria para el campo entero con tal que sólo tuviera un lugar donde enterrar a su amada difunta. (Gén. 23:13) Efrón no cede a la petición de Abrahán. Permanece firme e insiste en que el campo entero vale cuatrocientos siclos, lo cual, después de todo, es una cantidad pequeña entre Abrahán y él. El registro bíblico indica que Abrahán compró el campo entero, incluyendo todos los árboles y la cueva que estaban allí. Esto implica que Abrahán al fin tuvo que consentir en asumir cualesquier impuestos feudales que fueran asignados a la compra de este terreno entero, los cuales tendrían que pagarse al rey de los heteos.—Gén. 23:14-20.
Cuando los ancianos de la ciudad confirmaron este traspaso de derechos propietarios a Abrahán no hay registro al efecto de que se le requiriera llevar a cabo el rito de formalismo religioso pagano en conexión con tal compra. Quizás lo disculparon porque los heteos reconocían a Abrahán como “un jefe de Dios.”—Gén. 23:6, NM.
El hecho de que el traspaso de terreno hizo referencia a árboles también indica fondo legal heteo, porque es un rasgo característico de los documentos de negocio heteos el alistar el número exacto de árboles en cada venta de inmuebles.
Otra vez hallamos la arqueología bíblica confirmando la confiabilidad de las sagradas Escrituras. En realidad este registro de Génesis 23 prueba que el compilador de Génesis ha de haber vivido mucho antes de 1200 a. de J.C. para haber podio tener conocimiento acerca de las leyes heteas y su imperio, ya que este estado antiguo dejó de existir como poder dominante primitivo en el Levante alrededor de 1200 a. de J.C. De nuevo se pone de manifiesto que los modernistas y altos críticos que han rechazado a Moisés como el compilador temprano de Génesis están muy equivocados. ¡Si hace un siglo los altos críticos hasta se burlaban de la frecuente referencia que se hacía a los heteos en la Biblia, pretendiendo ellos que tal pueblo nunca había existido! La Biblia sigue demostrando que es infaliblemente verídica en sus registros acerca de todas las civilizaciones contemporáneas.
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Habla suciaLa Atalaya 1955 | 1 de agosto
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Habla sucia
En el mundo de hoy uno está continuamente expuesto a mentes sucias y habla sucia. Algunas personas no pueden escuchar una conversación sin pensar en algún cuento sucio; no pueden abrir la boca sin usar lenguaje malo. No obstante, uno no puede revolcarse en tizne sin ensuciarse; de modo que la instrucción de Pablo en Efesios 5:3, 4 es algo que vale la pena tener presente continuamente: “Empero la fornicación y toda suerte de inmundicia, o avaricia, ni siquiera se mienten entre vosotros, como conviene a santos: ni tampoco la obscenidad y las truhanerías y las chocarrerías, cosas que no convienen; sino antes acciones de gracias.” ¿Sigue usted estas instrucciones?
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