Información sobre Hebreos
Escritor: Pablo
Dónde se escribió: Roma
Cuándo se completó: c. 61 e. c.
Datos interesantes:
Es muy probable que Pablo escribiera esta carta alrededor del año 61 de nuestra era, cuando estaba en Roma. Debe haberlo hecho antes de que Jerusalén fuera destruida en el año 70, porque en ella indica que todavía se estaba usando el templo. Además, menciona que esperaba ir pronto a Judea con Timoteo. Por eso parece que escribió la carta poco antes, o inmediatamente después, de ser liberado de su primer cautiverio, que tuvo lugar aproximadamente entre el 59 y el 61 (Heb 13:23).
La carta se dirigió a los cristianos hebreos de Jerusalén y Judea. Estos cristianos habían sufrido persecución aproximadamente en el año 33 o 34 de nuestra era (Hch 8:1, 4). Alrededor del año 55, habían caído en la pobreza y, en el 56, habían recibido la ayuda de sus hermanos de Galacia, Macedonia y Acaya (1Co 16:1-3; 2Co 9:1-5). Cuando recibieron esta carta hacia el año 61, estaban pasando por un periodo de relativa paz (Heb 12:4). Pero la carta les llegó en un momento muy oportuno. Todavía estaban soportando la oposición y el acoso de la comunidad judía. Además, tenían que prepararse para la inminente destrucción del sistema judío predicha por Jesús (Lu 21:20-24). Ni Pablo ni los cristianos de Judea sabían cuándo sucedería, así que debían aprovechar el tiempo para cultivar cualidades como la fe y el aguante (Heb 12:1, 2).
Uno de los objetivos de la carta era demostrar la superioridad del cristianismo sobre el judaísmo. Puede que algunos judíos trataran de probar que su religión era mejor que el cristianismo señalando a cosas físicas como el templo, el sacerdocio, su línea de antepasados y su larga historia como nación. La Carta a los Hebreos les proporcionó a los cristianos argumentos magistrales para fortalecer su fe y ayudarlos a contestar las objeciones de los judíos. Para demostrar la superioridad del cristianismo, destaca los campos en los que Jesucristo era mejor:
Su posición. Jesús es superior a los ángeles (Heb 1:4-6), a Abrahán (Heb 6:20; 7:1-7), a Moisés (Heb 3:1-6) y a los profetas (Heb 1:1, 2).
Su papel de mediador. Jesús es mediador del nuevo pacto. Este es “un pacto [...] mejor” que el pacto de la Ley, que tuvo como mediador a Moisés (Heb 8:6-13).
Su sacerdocio. El sacerdocio de Jesús “a la manera de Melquisedec” es mejor que el sacerdocio aarónico (Heb 5:4-6, 10; 6:13-20; 7:5-17, 20-28). Jesús es un Sumo Sacerdote superior porque vive para siempre y no necesita sucesores. Además, es misericordioso y está libre de pecado. Y, como ha sido probado en todo sentido, puede compadecerse de las debilidades de los cristianos (Heb 2:17, 18; 4:14, 15; 7:23-25).
Su sacrificio. Bajo la Ley, el sumo sacerdote entraba cada año al Santísimo de un santuario en la tierra llevando consigo la sangre de toros y de cabras. En cambio, Jesús se presentó ante Jehová en los cielos. Allí le ofreció el valor de su propia sangre para expiar los pecados de toda la humanidad (Heb 8:1-3). Él no tuvo que ofrecer sacrificios vez tras vez. Entregó su vida como sacrificio perfecto “una vez y para siempre” (Heb 7:26-28; 9:24-28).
Su reinado. Jesús no tiene su trono en la Jerusalén terrestre, sino en los cielos. Y su Reino no se puede destruir (Heb 1:8, 9; 12:28).
En esta carta, Pablo cita con frecuencia de las Escrituras Hebreas. Solo en el primer capítulo, cita de ellas al menos siete veces para probar que Jesús, al ser el Hijo de Dios, es superior a los ángeles (Heb 1:5-13). Cuando quiere recalcar o aclarar un punto, muchas veces aísla una palabra o una frase breve y explica su importancia (Heb 10:37, 38; 12:26, 27; ver también Heb 3:7-4:11, donde cita de Sl 95:7-11). En sus citas, suele usar la Septuaginta. Ver, por ejemplo, las notas de estudio de Heb 1:6, 10; 2:13; 4:7; 8:9; 10:5. Ver también glosario, Septuaginta.
En la Carta a los Hebreos, Pablo resalta la superioridad del cristianismo utilizando palabras clave como “mejor”. En las Escrituras Griegas Cristianas, el término que se traduce con más frecuencia como “mejor” aparece un total de 19 veces. Y es interesante que 13 de ellas se encuentran en Hebreos. Ver, por ejemplo, Heb 7:19, 22; 8:6; 9:23; 11:16, 35, 40; 12:24.
Esta carta de Pablo es muy valiosa porque ayuda a entender que el servicio sagrado que se hacía bajo la Ley representó realidades futuras más importantes relacionadas con el templo espiritual (Heb 9:7-14, 23-28; 10:1).
Hebreos ayuda a los cristianos a fortalecer su fe. Además de explicarles en qué consiste la fe, les enseña a demostrar esta cualidad dándoles ejemplos de personajes de la vida real (Heb 11:1-12:2).
La carta contiene muchos consejos y palabras de ánimo. Pero también incluye algunas advertencias serias (Heb 2:1-4; 3:12, 13; 4:11-13; 6:1-6; 9:13, 14; 10:22-31; 12:1, 2; 13:1-7, 9, 17).
Aunque el escritor de la carta no se identifica por nombre, hay fuertes indicios —tanto internos como externos— de que se trata del apóstol Pablo:
El escritor manda los saludos de “los hermanos de Italia”, así que tiene que haber escrito la carta mientras estaba allí, muy probablemente en Roma. Y Pablo pasó unos dos años en Roma bajo arresto domiciliario (Heb 13:24; Hch 28:30).
El escritor muestra que estaba en contacto directo con Timoteo (Heb 13:23). Esto es otro indicio de que Pablo fue el escritor. En varias de las cartas que el apóstol escribió durante su primer cautiverio en Roma, dice que Timoteo estaba con él (Flp 1:1; 2:19; Col 1:1, 2; Flm 1).
La forma en que se presentan los argumentos en esta carta es típica de Pablo. Teniendo en cuenta a quiénes va dirigida, el escritor expone la información desde un punto de vista judío: como un judío escribiendo a judíos (1Co 9:20, 22). Esto es apropiado, ya que Pablo tenía que predicarles no solo a los gentiles, sino también a “los hijos de Israel” (Hch 9:15). Es cierto que el estilo general de Hebreos es algo diferente del que se emplea en otras cartas de Pablo, pero el objetivo es igualmente diferente. Es más un mensaje con “palabras de ánimo” que una carta de un superintendente viajante a una de las congregaciones que atendía o a uno de los ancianos que había nombrado (Heb 13:22).
Varios escritores de la antigüedad aceptaban que Hebreos era una de las cartas de Pablo. Entre ellos se encuentran Panteno (siglo segundo de nuestra era), Clemente de Alejandría (siglo segundo) y Orígenes (siglo tercero).
Hebreos está incluida entre las nueve cartas de Pablo que aparecen en el códice en papiro conocido como P46 (c. 200 e. c.). Ver galería multimedia, “Carta de Pablo a los hebreos”.
En los escritos de Atanasio (siglo cuarto de nuestra era) se menciona Hebreos entre las “catorce Cartas de Pablo, el Apóstol” (“Carta 39”, en Enquiridion bíblico [eds. Carlos Granados y Luis Sánchez Navarro], 2010, p. 17).